martes, 5 de octubre de 2010

Los sacerdotes de la objetividad

"Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano."

Los medios de comunicación sí son partidarios. Los medios de incomunicación masiva no son objetivos, responden a los intereses a los que responden sus propietarios, esas empresas a las que les interesa el mundo y su gente, que entre otras cosas se dedican al negocio de la información.

Cuanto más insiste un medio con su imparcialidad, y cuanto más se ufana de su objetividad, más claro me queda que tiene posición tomada.
Eligen informar sobre el 30% de los hechos que les dan la razón, relatan desde su absoluto punto de vista el 30% que aparentemente es neutral, y deciden no informar sobre el 40% que les quita toda la razón. Eligen desinformar. Y esta relación se da incluso en una única noticia.
Se me dirá que de un modo u otro todos hacemos lo mismo. Es verdad, pero la trascendencia y la responsabilidad que asumimos es diferente, y a ello hay que atenerse.

Hoy la información nos oculta la información. La información, en muchos casos, sólo sirve para ocultar otra información. Se difunde una información que nos impide acceder a la buena información. Es lo que Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique llama la Censura Democrática.
Lo malo de la falta de información clara, especifica, que nos ayude a entender y decidir, es que nos dificulta la comprensión de que no debemos boicotear los cambios positivos y las leyes que nos permiten avanzar sólo para estar en contra de un gobierno dado.
Quizá sea que aún no entendimos que los gobiernos malos pasan, pero las leyes malas quedan. Claro que es difícil saber dónde está la verdad, y probablemente sólo nos quede seguir apostando al corazón.

Democracy Now!, un programa galardonado, independiente y de difusión diaria nacional en Estados Unidos y el resto del mundo que se transmite a través de más de 800 emisoras de radio y televisión en Estados Unidos, América Latina y Europa, ha informado el 30 de Septiembre en el artículo llamado "El FBI y la criminalización de la disidencia", que en la madrugada del viernes 24 de septiembre, en las ciudades de Chicago, Minneapolis y St. Paul, agentes del FBI irrumpieron violentamente a punta de pistola en varios hogares de activistas contra la guerra, y pasaron horas requisándolos. El FBI confiscó computadoras personales y portátiles, fotografías y otros efectos personales. Los activistas recibieron citaciones para comparecer ante un gran jurado en Chicago. Se trata del más reciente incidente en la actual ofensiva contra la disidencia en Estados Unidos, que persigue a activistas por la paz acusándolos de apoyar a “organizaciones terroristas extranjeras”.
Sin embargo en la prensa que se arroga el título de independiente y de objetiva, no he podido informarme acerca de esto. Ni en la prensa argentina ni en la española que son en las que más asiduamente abrevo. Parecería que estas empresas que se dedican entre otras cosas al negocio de la información, sólo informan de las violaciones a los derechos humanos y las garantías individuales cuando las informa el gobierno planetario. En cambio cualquier información de este tipo sobre otros gobiernos, menos glamorosos claro, aunque estén basadas en fuentes poco confiables, sin datos corroborados, o sólo se base en comentarios de hechos que podrían haber sucedido, las publican sin dudarlo.

La prensa adicta al régimen, como la CNN en EEUU, no blande letras en función adjetiva como en Argentina, tiene otras estrategias.
Hace unos días Julian Assange (fundador de Wikileaks), acordó ofrecer una entrevista a esta cadena tras la conferencia de prensa que versó sobre la publicación de cerca de 400 000 documentos que prueban los crímenes de Estados Unidos en Iraq. Pero la entrevistadora, Akita Shubert, comenzó a hacer preguntas sobre la situación jurídica de Asssange, ya que en Suecia se le sigue una investigación por supuesto abuso sexual que muchos no han dudado en incluir entre las presiones provenientes del gobierno norteamericano para evitar las filtraciones. “La entrevista es sobre algo distinto”, contestó el fundador de Wikileaks al primer cuestionamiento de la periodista pero Shubert insistió reiteradamente sobre el mismo tema. “La entrevista trata sobre otra cosa”, repitió Assange, para añadir: “me voy a marchar si sigue contaminando la muerte de 104.000 personas con ataques contra mí”. A pesar de las advertencias, la periodista insistió en cumplir lo que obviamente era su misión y el hombre más temido por el Pentágono en estos días, dejó plantada a la portavoz.

En América Latina es escandaloso. Pero la prensa del mundo libre (libre de justicia), es escandalosamente parcial al informar sobre América Latina. Tanto es así que he decidido no leer más la sección internacional de ningún periódico español cuando se refieren a ello.
Yo me pregunto, si sé que mienten, mal informan, distorsionan tan groseramente sobre esto, y lo sé, lo tengo muy claro, cómo hago para creer que el resto de las noticias son confiables.
Tendré que seguir intentando leer entre líneas, pese a que mi cabeza cada día funciona peor. Siempre me quedará el Ibuprofeno.


La foto que ilustra la entrada es una gentileza del fotógrafo entrerriano Gustavo Germán Cabral.





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