martes, 6 de noviembre de 2012

Los caminos de la democracia

Se viene el 8N y hay mucho revuelo.
No sé si lograrán al fin generar alguna oposición sólida al actual gobierno nacional y su proyecto político; no parece ser el camino para lograrlo el que han elegido, pero la política no es una ciencia exacta, de modo que nunca se sabe.

Sólo digo una cosa: necesitan más votos, no más cacerolas.
Afortunadamente tenemos democracia.


El gobierno dentro de sus responsabilidades ejerce con legitimidad de origen y de gestión el mandato conferido democráticamente; guste o no, hace lo que debe hacer.
El problema son aquellos que debiendo cumplir con el rol que le confirieron los votos, y la constitución, no lo hacen. Dejando a millones de ciudadanos sin representación y al sistema sin alternancia.

Me refiero a que puede gustar o no lo que hace el gobierno, o cómo lo hace, podemos debatir los objetivos, si el avance en su cumplimiento es válido o no, pero hace lo que debe hacer: ejercer el gobierno.
Lo que mucha gente necesita para dejar de sentir esa impotencia (que puede incluso generar iracundia) es una referencia opositora con capacidad de ejercer el ejecutivo, que se muestre como posible al menos.
No digo que esa oposición me deba gustar a mí o no, posiblemente no me guste y ejerza mi derecho a no votarlos, pero que tenga potencia de ejercer el poder. Como lo hace el actual ejecutivo.

Insisto, puede no gustar lo que el ejecutivo hace, y naturalmente cualquier ciudadano está en todo su derecho a que no le guste, faltaría más. Incluso está en su derecho a que no le guste y aún así no saber cuál alternativa sería mejor.
El problema al que nos enfrentamos, desde mi punto de vista, es que muchas ciudadanos sienten impotencia por no disponer de alternativas reales (no mediáticas) al actual gobierno. Muchos ciudadanos con una sensibilidad política o ideológica diferente, o que honestamente creen que el gobierno lo hace decididamente mal, sienten impotencia al no disponer de herramientas políticas reales para enfrentarlo. Tiene los canales: la democracia (y su principal herramienta: el voto); pero no el medio válido: un partido que asuma ese rol desde la coherencia, con un plan alternativo y que sea capaz de actuar desde esa responsabilidad con capacidad de construcción política sólida.

Ojalá lo consigan, para que nuestra democracia y sus instituciones sean aún más fuertes. Y entonces nadie sueñe con caminos que no estén dentro de las reglas de la democracia.




Amor cantan sus bocas, virtudes y deberes.
Todos somos hermanos. ¿Por qué ese odio feroz?
Sus bienes los comparten. Se ayudan y consuelan
y en lugar de respeto, despiertan el rencor.
(Carlos Etxeba)

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